• 11 Jan 21

Jan 11 - “Mary, Undoer of Knots (Nuestra Señora Desatanudos)” © icon by Br. Robert Lentz, OFM.

Al Papa Francisco se le atribuye la difusión de la devoción a María como la que desenreda los nudos en nuestras vidas. Esta devoción, una interpretación vicentina de la virgen, se originó en Alemania en el siglo 17 y se volvió más formal en el siguiente siglo, cuando un artista pintó una imagen de María deshaciendo los nudos, la cual se colocó en la Iglesia de San Pedro en Augsburgo.

En esta imagen, el niño Cristo en el regazo de María, pone en una perspectiva adecuada su papel como alguien que intercede a Dios por nosotros. El símbolo central en el ícono es el largo cordón enredado. Los nudos enredados en la cuerda sucia representan nuestra pecaminosidad, la forma en que nuestras malas decisiones complican nuestras vidas y nos impiden encontrar la felicidad. No hay forma humana de desatar estos nudos. Para desenredar un cordón lleno de nudos es necesario acceder a ambos extremos. Aquí ninguno de los extremos es accesible. El cordón es aparentemente interminable, del mismo modo que parece no haber un fin para nuestro quebrantamiento y pecaminosidad.

Los nudos también están conectados uno con el otro, porque el pecado tiene ramificaciones más allá de la vida de los pecadores individuales. A medida que el cordón pasa por las manos de María, mientras ella reza a su Hijo por nosotros, sale limpio y directo. Todas las cosas son posibles para Dios.